Hay que reconocer que no es habitual tener que destruir documentos secretos sin levantarse del propio escritorio, incluso a veces son ya pocas las cartas que se reciben y necesitamos cómodamente abrir. Pero esta mini destructora es una verdadera monada y verla funcionar todo un capricho relajante viendo y escuchando cómo se destruye lo que hayamos introducido.